CONSULTAS

más frecuentes

Esta información corresponde a la tipología de consultas que recibimos en Avalon por parte de diversas personas y entidades, y que son resueltas por nuestro equipo profesional. Para mayor información podéis pedir cita para nuestro servicio de asesoramiento.



¿Cuáles son las principales diferencias entre ser una asociación y ser una fundación?
Son dos formas jurídicas diferentes.
Básicamente, la fundación puede ser iniciada por una sola persona con un capital mínimo inicial (60.000 euros – según la legislación catalana), y se rige a partir de un Patronato que toma las decisiones sin tener que rendir cuentas. En cambio, para constituir una asociación es necesario que haya al menos 3 personas, no es necesaria ninguna inversión mínima y, además, tiene que existir una Junta Directiva y una Asamblea donde se tomen las decisiones democráticamente.

¿Qué tiene que figurar en el Libro de Actas?
Una vez constituida nuestra asociación, tenemos que comenzar a elaborar actas de las reuniones que hacemos, tanto de la Junta Directiva como de la Asamblea, y hacerlas constar todas en un Libro de Actas. Cada acta tiene que estar firmada por la persona que, según se recoge en los Estatutos de la asociación, sea la designada para certificar los acuerdos (generalmente el Secretario o Secretaria).
En cada una de las actas tiene que figurar: la fecha, hora y lugar de la reunión, el nombre de las personas asistentes y, si es necesario, de las personas representadas, el orden del día, la relatoria de los debates que surgen, los acuerdos tomados y, si se considera pertinente, los ruegos, preguntas y conclusiones posteriores.
No es necesario diligenciar el Libro de Actas a ningún registro.

Los miembros de las Juntas Directivas o patrones para nuestra entidad, ¿pueden ser al mismo tiempo personal contratado?
En las asociaciones, depende de lo que digan nuestros Estatutos (si lo prohíben expresamente o no) y teniendo presente que, actualmente, la Ley Catalana de Asociaciones permite que la mitad de los miembros de la Junta Directiva puedan ejercer funciones remuneradas. En el caso de las fundaciones sí que es posible, siempre bajo autorización del Protectorado.

¿De qué nos sirve que nuestra entidad sea declarada de Utilidad Pública? ¿Cómo podemos conseguirlo?
La declaración de Utilidad Pública nos da unos derechos específicos, que son:
Mencionarlo en toda nuestra documentación; disfrutar de exenciones y beneficios fiscales; disfrutar de ciertos beneficios económicos y tener asistencia gratuita según lo que se recoge en la Ley 1/1996.
Pero también tenemos una serie de obligaciones, como la de rendir cuentas a la Administración siempre que se nos requiera, entre otras.
Para conseguirlo, necesitamos cumplir cinco requisitos básicos:
Tener finalidades de interés general.
Perseguir un interés general que es valorado desde el punto de vista de las finalidades y de los beneficiarios/as.
Que los cargos de la Junta Directiva no sean remunerados, con algunas excepciones.
Que los medios y la organización sean los adecuados para conseguir nuestras finalidades,
Que haga al menos dos años que estemos registrados como asociaciones.
Para pedirlo, hay que entregar una solicitud al Registro, adjuntando la documentación necesaria para certificar todo lo anterior.

¿La Junta Directiva de una asociación qué responsabilidad civil tiene?
Los cargos directivos tienen responsabilidad dentro de la asociación, a diferencia de todos sus otros miembros. Esto quiere decir que se harían cargo de las posibles deudas sociales en que se incurran, de forma solidaria (repartiéndose el coste total), con excepciones según lo que conste en el Libro de Actas, que puede resultar determinante para establecer la culpabilidad de una acción negligente o fraudulenta.

Si tenemos a una asociación creada en el extranjero, ¿como lo hacemos para que tenga una sede en el Estado español?
Si la asociación ha de actuar en nuestro país de forma permanente i/o duradera, es necesario que establezca una delegación. Para hacerlo, es necesario solicitar el registro de la delegación entregando la documentación requerida en el Departamento de Justicia según contempla la nueva Ley de Asociaciones del año 2008. Es imprescindible que la asociación originaria esté legalizada en el país de origen y que lo pueda demostrar con un certificado de inscripción en el órgano competente.

¿Qué tenemos que hacer si queremos cambiar alguna parte de nuestros Estatutos?
Para hacerlo, es necesario que el proceso sea aprobado por la Asamblea General de vuestra entidad. Una vez se acuerda la modificación estatuaria, lo tenemos que hacer constar mediante una solicitud al Registro de Asociaciones, acompañándola de la documentación requerida e incluyendo el Acta de la Asamblea donde conste el acuerdo de cambio y también el texto entero de los Estatutos, con la modificación que se quiere incluir. En el caso de que el cambio sea simplemente de domicilio, el procedimiento es más sencillo, pero igualmente hay que hacerlo constar en el Registro.

¿Y si queremos cambiar el ámbito territorial de nuestras acciones?
Primero tenemos que modificar los Estatutos, siguiendo los pasos que se han descrito anteriormente. Tenemos que entregar la solicitud de cambio juntamente con toda la documentación necesaria a la Delegación territorial más cercana del Registro de Asociaciones, con una instancia para que lo hagan llegar, juntamente con el expediente de nuestra entidad, al Registro Central.

¿Qué es exactamente un proyecto? ¿Por qué fases pasa, desde que tenemos la idea inicial de suplir una necesidad existente en la sociedad hasta que se implementa y se completa?
Un proyecto es una serie de acciones que se llevan a cabo con la implicación de una serie de recursos, tanto humanos como materiales, para conseguir unos objetivos concretos. El proyecto se lleva a cabo en un periodo de tiempo determinado y empleando una metodología específica. En el caso de las entidades no lucrativas, los proyectos en los que se trabaja buscan resultados en tanto que cambios en la sociedad que afecten positivamente al colectivo humano.
Lo que se denomina “ciclo de vida de un proyecto” incluye todas las etapas que tenemos que seguir con el fin de realizarlo en su totalidad. Este ciclo comprende, primero, la identificación, es decir, la definición de una problemática sobre la cual queremos incidir y las primeras ideas sobre como hacerlo. Después pasamos a la fase de formulación del proyecto, que quiere decir la concreción de las actividades específicas que queremos llevar a cabo, como y cuando las haremos, qué necesitaremos para hacerlas y qué pasará al final cuando ya las hayamos realizado. El siguiente paso es pensar en el financiamiento, lo que implica buscar concretamente de donde podemos obtener los recursos para desarrollar el proyecto, pensando en posibles fuentes de financiación, en qué podemos aportar nosotros como entidad (por ejemplo, nuestro local). Una vez tengamos claro todo ello, tenemos que dar los pasos correspondientes para obtener todos los recursos con el fin de poder realizar las acciones. Una vez obtenida la financiación, ya podemos impulsar el proyecto, se inicia la fase de ejecución, llevando a cabo todas las actividades que tenemos previstas con el fin de conseguir una serie de resultados. Una vez acabada esta fase, nos tenemos que poner manos a la obra con la justificación, con la idea de que tanto nosotros mismos como nuestros financiadores y beneficiarios/as tengan claro qué hemos hecho exactamente y en qué nos hemos gastado los recursos destinados al proyecto. Finalmente, es necesaria una evaluación, que también es recomendable ir desarrollando de manera periódica a lo largo de la ejecución de las actividades para establecer las correcciones necesarias en el caso en que veamos que no estamos obteniendo los resultados deseados. La evaluación final es imprescindible de cara a guiar nuestras futuras acciones y nos puede permitir conocer mejor cuáles son nuestros puntos fuertes y nuestros puntos débiles. En qué momentos y cómo haremos la evaluación (siguiendo qué criterios o indicadores) lo tenemos que tener claro y hacerlo constar desde bien al principio en el documento de formulación del proyecto.

¿Qué aspectos tenemos que tener siempre en cuenta a la hora de plantearnos un proyecto?
De entrada, tenemos que tener información fidedigna y de primera mano sobre la realidad en la cual queremos incidir, sobre el colectivo humano al que nos dirigimos, cuáles son sus necesidades y demandas.
Tenemos que ser capaces de dialogar con esta realizad y convertir los datos que extraigamos del proceso en propuestas concreta y realizables.
Es muy importante que redactemos apropiadamente los proyectos, no solo pensando en posibles financiadores, sino como una herramienta básica para el trabajo en equipo de todas las personas implicadas en las diferentes fases del proyecto, que nos permitirá dialogar y mejorar nuestra intervención.

¿Qué son el marco lógico, el árbol de problemas, el árbol de objetivos y la matriz de planificación?
Son todos ellos herramienta para facilitar la elaboración de proyectos.
El primero es una metodología para la planificación y gestión que se basa en los objetivos. La matriz de planificación es el corazón de esta metodología. Se trata de un documento en el cual podemos plasmar el objetivo general que intentamos conseguir, el objetivo específico por el que se hará el proyecto en concreto, los resultados que pretendemos obtener y que nos servirán para evaluar la ejecución del proyecto, las acciones que planeamos llevar a cabo para conseguir los resultados esperados, los recursos necesarios para llevarlas a cabo, los indicadores (cualitativos y cuantitativos) para la evaluación de las diversas fases de ejecución, las fuentes de verificación de los mismos y las hipótesis y riesgos que tenemos que tener presentes a la hora de considerar la viabilidad de la propuesta. Todos estos elementos se construyen sobre una tabla (matriz).
Los árboles, tanto de objetivos como de problemas, también son parte esencial del marco lógico. Nos ayudan en la fase de formulación del proyecto. Se trata de establecer, también de manera gráfica, cuáles son las problemáticas que hemos detectados y sobre las que queremos incidir. Tenemos que hacer constar en forma de árbol cuáles son las diversas causas, cuál es el problema en sí y qué posibles consecuencias puede conllevar. Una vez establecido todo ello podemos, de forma clara, proponer concretamente qué objetivos nos planteamos. El árbol de objetivos, entonces, se construiría a partir de los resultados específicos que queremos conseguir que, todos juntos, contribuirían a la consecución de un objetivo específico que, a su vez, tiene que formar parte del proceso de obtención de un resultado general más amplio.

¿De dónde podemos obtener los fondos para financiar nuestras actividades?
Se pueden buscar recursos económicos para concursos de subvención convocados por entes públicos (tanto locales como autonómicos, estatales o internacionales) o privados (fundaciones, empresas, entidades financieras...).
Además, podemos vender bienes o servicios u obtener fondos por medio de donaciones de particulares de forma regular (socios) o eventual (como por ejemplo en acontecimientos públicos).

Cuando pedimos una subvención, sea a una administración pública o a una entidad privada, ¿cuáles son las obligaciones que asumimos?
Primero, es necesario que cumplamos las bases que regulan la convocatoria a la que presentamos nuestra iniciativa. Además, hay que completar el formulario de solicitud correspondiente de forma correcta y veraz. En caso de asignación de la financiación, se firma un acuerdo entre la institución donante y la entidad, que incluye las obligaciones concretas para cada caso. Finalmente, es imprescindible presentar una justificación de la realización de las actividades financiadas y del gasto de los fondos obtenidos, siempre de acuerdo con lo que establecían las bases de la convocatoria.

¿Cómo tenemos que justificar las subvenciones recibidas?
Hay que elaborar un informe final de justificación y, si así lo preveían las bases reguladoras de la convocatoria de subvención, los informes parciales de seguimiento que sean requeridos.
En el informe o memoria final no puede faltar una descripción del proceso de ejecución del proyecto, estableciendo una comparativa entre lo que se había planificado y lo que finalmente se ha podido hacer, y una relación de los recursos empleados en la ejecución, tanto humanos como materiales o infraestructurales, estableciendo un balance económico.

¿Podemos presentar un mismo proyecto a diferentes convocatorias de financiamiento?
Es posible y recomendable si queremos garantizar un cierto éxito en la consecución de fondos. Tenemos que hacer constar en el apartado correspondiente del formulario de solicitud que presentaremos el proyecto a otras convocatorias, y que esperamos obtener una cantidad determinada para hacer una acción en concreto.
En cualquier caso, lo que no es lícito es solicitar y obtener financiación exactamente por el mismo concepto del presupuesto de un proyecto. En caso de que esto pase, es necesario renunciar a una de las subvenciones.

¿Qué quiere decir cuando en las bases de las convocatorias de financiación pone “posibilidad de consorcio”?
Quiere decir que nos aliamos con otras entidades afines a nuestros principios para obtener un objetivo común que, por nosotros mismos, no podríamos conseguir. Lo tenemos que hacer constar en el formulario de solicitud, junto con la documentación que acredite esta asociación.

¿Qué quiere decir co-financiar un proyecto?
Que el proyecto está financiado por más de una fuente de recursos, sean administraciones públicas, empresas, entidades, etc.

Cuando elaboramos el presupuesto de nuestro proyecto para presentarlo a una convocatoria de subvención, ¿qué podemos incluir?
Depende de lo que conste en las bases reguladoras de la convocatorias a las que nos queremos presentar. Hay que leerlas detenidamente y contrastar qué tipos de actividades y qué elementos puede cubrir esta financiación, y ceñirnos a ella estrictamente a la hora de hacer la solicitud.
Dentro de un presupuesto se pueden incluir diversos tipos de gastos que se pueden dividir entre:
Gastos para la adquisición de inmuebles.
Gastos de equipamiento, como por ejemplo mobiliario, maquinaria, vehículos...
Obras de reparación o reformas.
Gastos del personal remunerado o voluntario.
Viajes y dietas.
Gastos de mantenimiento y actividades.
Imprevistos o gastos de difícil justificación.
Como ya hemos dicho, cada institución que convoque un concurso de subvención, puede decidir cuáles de estos aspectos de un proyecto quiere cubrir.

El Acuerdo de Voluntariado: ¿qué es? ¿qué incluye?
Es un documento obligatorio de compromiso entre la entidad y la persona voluntaria que realizará un servicio en el marco de nuestras actividades asociativas.
Tenemos que hacer constar:
La identidad tanto de la asociación como de la persona voluntaria.
Que se trata de una relación altruista.
Los derechos y deberes que asume cada parte, incluyendo la aseguración que la entidad contrata para el voluntario o la voluntaria.
Las actividades concretas a realizar por la persona voluntaria y el tiempo de dedicación previsto.
Si hay, qué formación se proveerá al voluntario o voluntaria para que realice estas actividades.
La fecha de compromiso y duración de éste.
La forma y fecha de la desvinculación entre la entidad y el voluntario o voluntaria.

¿Tenemos que contratar un seguro de responsabilidad civil y accidentes para nuestros voluntarios y voluntarias?
Es obligatorio según las leyes estatales y autonómicas, incluyendo el mayor riesgo que pueda tener que afrontar la persona voluntaria (la propia muerte), que ya incluyen estos tipos de seguros.

¿Tiene que responder nuestra entidad por los accidentes en que se vean implicados nuestros voluntarios y voluntarias?
Depende de las circunstancias pero, normalmente, la entidad tendrá que asumir los gastos de daños provocados a terceros, sin que por ello los miembros de la Junta Directiva o del Patronato (si no han participado activamente) se tengan que hacer cargo personalmente. Posteriormente, la entidad tiene el derecho a reclamar al voluntario o voluntaria estos gastos siempre y cuando se haya demostrado su culpabilidad.

¿Qué cubre un seguro para nuestro voluntariado?
Cubre la reparación de los daños sufridos por el voluntario o la voluntaria, equiparables a los que son asumidos en las relaciones laborales (relacionados con las tareas del trabajo y los desplazamientos).

Si nuestra sede se encuentra en un local de alquiler, ¿podemos subarrendar una parte a un tercero?
Depende de lo que conste en el contrato de alquiler, es decir, el que se pacta al firmar el arrendamiento, siempre en base al hecho de que se trata de un inmueble a que se le da uso diferente al de vivienda. En todo caso, es necesaria la autorización del propietario, sea porque se hace constar en el contrato inicial, o porque se le pregunta expresamente a posteriori. El propietario tiene el derecho a autorizar o no este subarrendamiento.

¿Las actividades de formación están exentas de IVA?
Si la entidad tiene reconocido el carácter social del IVA, es necesario saber si los cursos que realiza considerados de asistencia social (básicamente, los prestados a personas menores de 25 años). La exención se aplicará a las actividades de prestación de servicios y de entrega de bienes directamente relacionados con las actividades formativas de la mismas empresas docentes o educativas que presten los servicios.
Para que la entidad pueda disfrutar de la exención, tiene que ser reconocida como centro autorizado para impartir cursos por parte del organismo de la Comunidad Autónoma que corresponda.
Otro supuesto sería que estas actividades fuesen realizadas por el mismo personal remunerado de la entidad, sin ninguna otra contra-prestación específica a este efecto. En este caso, los cursos estarían exentos de IVA siempre que así lo haya reconocido la Administración Tributaria.

¿Qué tenemos que hacer si queremos solicitar una exención de IVA de carácter social?
Para obtener exenciones de carácter social, nuestra entidad tiene que ser no lucrativa, tener cargos gratuitos y no beneficiar, mediante las actividades exentas de IVA, directamente ni a los socios ni a los familiares directos.
Para solicitarlo tenemos que dirigirnos a la delegación de la AEAT que nos corresponda.

Si estamos exentos de IVA, ¿no lo tenemos que pagar a nuestros proveedores?
Siempre tenemos que hacer repercutir el IVA de nuestros proveedores de bienes y servicios. Que estemos exentos nada más afecta a nuestras actividades (es decir, que no lo podemos cobrar).

¿Es obligatorio emitir una factura por el pago de cuota de nuestros socios?
Depende de si nuestra entidad disfruta de la exención que consta en el artículo 20. 12 LIVA. En este caso nada más sería necesario emitir un recibo por el pago de la cuota. Si, en cambio, tenemos que tributar el IVA, sí que estamos obligados a emitir la factura correspondiente.

Si se hacen donaciones en especie, ¿qué tributos se tienen que pagar?
Si cuando se compraron los objetos que después se quieren donar se pagó el IVA correspondiente, y se quiere hacer la donación por el valor neto de la compra, hay que repercutir el IVA como un auto-consumo y hacerlo constar en la declaración de IVA correspondiente.

¿Es obligatorio presentar anualmente el modelo 347 de declaración con terceros?
Hay que presentarlo (como muy tarde en el mes de marzo del año siguiente a la actividad) en el caso de actividades empresariales o profesionales que intervengan en la producción o distribución de bienes y servicios. Lo tenemos que hacer para las actividades de nuestra entidad no exentas de IVA y que superen los 3005.06 euros con el IVA incluido.

¿Qué donativos a entidades no lucrativas pueden ser sujetos a deducción por donaciones?
Los donativos o donaciones dinerarias por bienes y derechos; las cuotas de afiliación a asociaciones que no incluyan contra-prestación; la constitución de un derecho real de usufructo de bienes, derechos o valores, sin contra-prestación; los donativos o donaciones incluidos en el Patrimonio Histórico Español y los donativos o donaciones de bienes culturales de cualidad garantizada.

¿Las cuotas de socios y/o usuarios dan derecho a deducción por donaciones?
Solo si las cuotas de socio no implican el derecho a recibir una prestación. En el caso de las cuotas de usuario, no se generaría deducción por donaciones ya que se supone que recibirán un servicio a cambio del pago.

¿Qué diferencia hay para un particular o empresa entre ayudar a una entidad no lucrativa mediante un convenio de colaboración o haciendo una donación?
El donante sujeto pasivo del Impuesto de Sociedades podría deducir de la cuota íntegra minorada en deducciones y bonificaciones del 35% de la base de deducción. Las cantidades correspondientes al período impositivo no deducidas podrán aplicarse a las liquidaciones de los períodos impositivos que concluyan en los 10 años inmediatos y sucesivos. La base de esta deducción no puede exceder el 10% de la base imponible del período impositivo. Las cantidades que excedan este límite se podrán aplicar en los períodos impositivos que concluyan en los 10 años inmediatos y sucesivos. Esta donación es un gasto no deducible del Impuesto sobre Sociedades.
El convenio de colaboración está regulado en el artículo 25 de la Ley 49/2002 y se entiende como tal la aportación económica por parte de empresas empresarios/as a las entidades beneficiarias del mecenazgo, para que estas cumplan sus objetivos y, a cambio, tienen que difundir por cualquier medio la participación del colaborador/a en estas actividades.
Estas aportaciones devengan gastos deducibles del impuesto al que estén sujetas, para el colaborador/a, sea el Impuesto sobre Sociedades o el IRPF de no residentes o de sujetos pasivos del IRPF en estimación directa.
Este régimen fiscal es incompatible con el resto de incentivos fiscales regulados en la Ley 49/2002.
Para las empresas, son más rentables fiscalmente las donaciones que los convenios de colaboración. Esto siempre que la empresa donante tenga un tipo impositivo inferior al 35%. Aún así, hay que tener presente que por el convenio de colaboración la empresa obtiene publicidad y, en cambio, no es así en el caso de las donaciones.

¿Las entidades no lucrativas tenemos que presentar el Impuesto sobre Sociedades?
Según dicta el artículo 13 de la Ley 49/2002, las fundaciones y asociaciones que se inscriban dentro del régimen fiscal de ésta, tienen que presentar el Impuesto sobre Sociedades.
Las entidades no lucrativas que no estén inscritas y que tributen como entidades parcialmente exentas, tienen que presentar la declaración del Impuesto sobre Sociedades excepto si cumplen los siguientes requisitos:
No ingresar más de 10.000 euros anuales, no ingresar más de 2.000 euros anuales en concepto de rentas no exentas sometidas a retención, y que todas las rentas no exentas que obtengan estén sometidas a retención.
La legislación establece que la declaración del Impuesto sobre Sociedades se tiene que presentar en el término de 25 días naturales, siguientes a los seis meses posteriores a la conclusión del período impositivo. Por lo tanto, si el cierre de período impositivo no coincide con el año natural, no necesariamente el término de prestación tiene que caer en el 25 de julio o el día hábil posterior.

¿Cómo tributamos las entidades no lucrativas en el Impuesto sobre Sociedades?
Las entidades sin ánimo de lucro que cumplan los requisitos que establece la Ley 49/2003 poden acogerse a ella y aplicar los beneficios fiscales que contempla. En este caso, las rentas que esta Ley determina en los artículos 6 y 7 se consideran exentas del Impuesto para el cálculo de la base imponible.
Si la entidad ha recibido ingresos sujetos y no exentos al Impuesto sobre Sociedades, tiene que calcular la base imponible para aplicar el tipo impositivo del 10% en esta base. La base hay que calcularla, básicamente, restando de los ingresos sujetos los gastos deducibles, que son los siguientes:
Los necesarios para la obtención y aplicación de los ingresos sujetos.
Los que sean parcialmente deducibles, que se obtienen multiplicando los gastos parcialmente imputables a rentas no exentas por los ingresos no exentos, y dividiendo entre los ingresos totales. Este resultado representa los gastos no deducibles, de los cuales, restados de los gastos parcialmente imputables a rentas no exentas, resultan los gastos deducibles.
En el caso en que la entidad aplique la Ley 49/2002, tiene que presentar siempre la declaración del Impuesto sobre Sociedades. Además, tal y como regula el artículo 4 del Real Decreto 1270/2003, hay que presentar una memoria a la Agencia Tributaria.
Cuando la entidad no lucrativa no se acoja o no pueda aplicar la Ley 49/2002, tributará como entidad parcialmente exenta de este impuesto. Entonces tendrá que determinar la base imponible de la siguiente manera:
Estarán exentas las rentas que procedan de la realización de actividades que constituyan su objeto social o finalidad específica. No están exentas las rentas que procedan de explotaciones económicas.
Esta norma considera rendimientos de explotaciones económicas todos aquellos que procedan del trabajo personal y del capital conjuntamente, o solamente de uno de estos factores, y suponen por parte del sujeto pasivo la ordenación por cuenta propia de los medios de producción y de recursos humanos o de uno de los dos, con la finalidad de intervenir en la producción o distribución de bienes y servicios.
Para la Agencia Tributaria, como regla general, todos los rendimiento que no sean subvenciones o donaciones y que generen ingresos, aunque estos reviertan en fines sociales, y que se obtengan de cualquier actividad que sea una explotación económica, son considerados como rendimientos de explotación económica y, por lo tanto, están sujetos y no exentos al cálculo de la base imponible del Impuesto sobre Sociedades.
Los gastos deducibles de los ingresos sujetos y no exentos se determinarán de la misma manera que en el supuesto anterior, tributando la base imponible al tipo del 25%.
Las entidades que tributen en este régimen tienen que presentar la declaración del Impuesto sobre Sociedades excepto si cumplen los requisitos nombrados en la anterior consulta.